Los Cristianos creemos en un mismo Dios, en una misma Palabra, pero reconozco que el Cuerpo de Cristo también es diversificado. Respeto las "pequeñas" diferencias que nos hacen en algunas cosas distintos, que nos hacen cuestionarnos, crecer juntos, y fortalecernos en lo que creemos. A Dios le indigna la impiedad e injusticia, por lo que debemos estar vigilantes, arrepentirnos del mal, buscar Su perdón, y a aprender de Él. Dios es bueno.
jueves, 28 de febrero de 2013
Sobre la Biblia ...
¿ Sabías que ... ?
La Biblia contiene 773.693 palabras, está formada por 1.189 capítulos, sus versículos son 31.163.
¿ Sabías que tiene 3.566.480 letras ? ¡
¿ Ya habías oído que se presentan en ella a 2.930 personajes ?!!!
En la Biblia la palabra 'Señor' se repite 1.855.
Se calcula que la parte central de la Biblia es Salmos 118:8.
El versículo más largo de la Biblia lo encontramos en Ester 8:9, y el más corto en Éxodo 20:13.
¿ Sabías que ... ? el Salmo 14 y el Salmo 53 ¡son iguales!
Pero, ¿ cuál es el capítulo más largo de la Palabra de Dios ? Es el Salmo 119. ¿ Y cuál es el más corto ? ¿ cuál es ? Es el Salmo 117.
Dejémonos 'atrapar' por la Biblia. Dios te bendiga. Chau.
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Sabías que ... ?
miércoles, 27 de febrero de 2013
Siempre deja tu mano extendida.
lunes, 25 de febrero de 2013
Si Dios es quien dirige a tu familia, las tormentas no la afectarán.
No olvides que Dios nos espera con los brazos abiertos, siempre. Depende de nosotros el invitarlo -o no- a entrar a nuestra vida (me refiero a entregarLe todas las áreas de nuestra existencia).
Dios ama al ser humano, ama al matrimonio, a las familias, nos ama por completo.
Él es amor y si en tu casa Él reina, las cosas siempre se pondrán mejor.
Además de Su amor, Él nos regala Su misericordia, nos ofrece Su bondad, fidelidad, protección, nos anima, exhorta, guía, nos sana, perdona, nos hace más fuertes, nos trae paz, nos proveé, hace justicia, Dios une, restaura, nos da sabiduría, Él restituye, nos consuela, ...
No puedo imaginar una vida sin Él, y menos ¡ una familia sin Él ! (donde conviven varias personas con diferentes temperamentos, con variados anhelos, etc).
¡ No olvidemos que los NIÑOS necesitan a Dios !
Mi vida cambió cuando se la entregué diciéndoLe que quería que la condujera, que me direccionara, y mi hogar es otro desde el momento en que Le expresé que anhelaba que Él gobernara mi matrimonio, la relación de mi esposo y yo con nuestros hijos, la relación de nuestros hijos con nosotros, que deseaba que la relación fraternal de nuestros hijos fuera guiada por Él, pues no hay nada más lindo que los hermanos vivan armoniosamente.
Como es lógico, he experimentado Su gran fidelidad mientras, día a día, buscamos serLe más obedientes -a medida que conocemos qué nos requiere- por lo que Le fui entregando otras áreas de mi vida, como el área laboral, pues necesitamos que Él nos de sabiduría en todo lo que hacemos.
Dios bendiga a ti y a tu familia, por completo.
Dios ama al ser humano, ama al matrimonio, a las familias, nos ama por completo.
Él es amor y si en tu casa Él reina, las cosas siempre se pondrán mejor.
Además de Su amor, Él nos regala Su misericordia, nos ofrece Su bondad, fidelidad, protección, nos anima, exhorta, guía, nos sana, perdona, nos hace más fuertes, nos trae paz, nos proveé, hace justicia, Dios une, restaura, nos da sabiduría, Él restituye, nos consuela, ...
No puedo imaginar una vida sin Él, y menos ¡ una familia sin Él ! (donde conviven varias personas con diferentes temperamentos, con variados anhelos, etc).
¡ No olvidemos que los NIÑOS necesitan a Dios !
Mi vida cambió cuando se la entregué diciéndoLe que quería que la condujera, que me direccionara, y mi hogar es otro desde el momento en que Le expresé que anhelaba que Él gobernara mi matrimonio, la relación de mi esposo y yo con nuestros hijos, la relación de nuestros hijos con nosotros, que deseaba que la relación fraternal de nuestros hijos fuera guiada por Él, pues no hay nada más lindo que los hermanos vivan armoniosamente.
Como es lógico, he experimentado Su gran fidelidad mientras, día a día, buscamos serLe más obedientes -a medida que conocemos qué nos requiere- por lo que Le fui entregando otras áreas de mi vida, como el área laboral, pues necesitamos que Él nos de sabiduría en todo lo que hacemos.
Dios bendiga a ti y a tu familia, por completo.
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Reafirmación,
Si estás con TEMOR,
Si estás PREOCUPADO/A
domingo, 24 de febrero de 2013
Una hermana en Cristo ha partido.
[ Tomando en cuenta lo que he escrito en posts anteriores, puedo iniciar éste diciéndote : ]
El Cuerpo Diplomático del Reino de Dios, en mi ciudad, despidió a una Embajadora de Cristo que -sin dudas- tenía su 'pasaporte' al día, el día 4 de Febrero de 2013 volvió a su Nación, a la que representó aquí en este país, Uruguay.
La querida Yubilin Alvez, con 21 años de edad, una joven alegre, de fácil sonrisa, dueña de una voz muy linda, una levita, con muchos sueños, cariñosa, temerosa de Dios, estimada por muchos, hizo conocer a su nación ante ciudadanos de este país, compartió con muchos sobre el Reino de Dios, y representó a la Nación Santa con amor.
Por lo que quiero -en esta ocasión- compartir con los demás Embajadores de Cristo, que hacen su representación en otros países, que aquí sentimos su ausencia pero que también reconocemos que : "Estimada es a los ojos de Dios la muerte de sus santos", como lo establece nuestra 'Constitución', en su Ley-Salmos 116, artículo-versículo 15.
A no desanimarnos hermanos, como ella, un día iremos a nuestra Nación y la disfrutaremos por siempre.
Glorias a nuestro rey.
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(Esta es una manera que encontré de reafirmar en ti que tenemos una sola vida y una gran Misión, nuestra tarea es especial porque ningún embajador de este mundo representa a la Nación que nosotros representamos, no te dejes confundir: estamos de paso. Tu 'Embajada' no es una edificación suntuosa -pero fría- como la de las embajadas de aquí, tu embajada sos tu mismo/a, hecho/a a semejanza de Dios. Tu embajada es templo del Espíritu Santo.
Como embajadora -en los momentos importantes- canto nuestro himno: 'Cuan Grande es Él', te lo recomiendo, me ayuda a no sentirme lejos de casa, apesar de que todavía nos toca ser extranjeros.
¡ A trabajar ! unos se van a disfrutar de la patria, otros aún estamos aquí porque aún no nos han llamado, y si aún no fuimos llamados tenemos que continuar llevando adelante la Gran CoMisión, el dar a conocer a los ciudadanos de este lugar el Reino de Dios, el evangelio).
Paz y gracia a todos.
El Cuerpo Diplomático del Reino de Dios, en mi ciudad, despidió a una Embajadora de Cristo que -sin dudas- tenía su 'pasaporte' al día, el día 4 de Febrero de 2013 volvió a su Nación, a la que representó aquí en este país, Uruguay.
La querida Yubilin Alvez, con 21 años de edad, una joven alegre, de fácil sonrisa, dueña de una voz muy linda, una levita, con muchos sueños, cariñosa, temerosa de Dios, estimada por muchos, hizo conocer a su nación ante ciudadanos de este país, compartió con muchos sobre el Reino de Dios, y representó a la Nación Santa con amor.
Por lo que quiero -en esta ocasión- compartir con los demás Embajadores de Cristo, que hacen su representación en otros países, que aquí sentimos su ausencia pero que también reconocemos que : "Estimada es a los ojos de Dios la muerte de sus santos", como lo establece nuestra 'Constitución', en su Ley-Salmos 116, artículo-versículo 15.
Salmos 116:15. Biblia : Reina-Valera 1960 (RVR1960).
15. Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos".
Glorias a nuestro rey.
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(Esta es una manera que encontré de reafirmar en ti que tenemos una sola vida y una gran Misión, nuestra tarea es especial porque ningún embajador de este mundo representa a la Nación que nosotros representamos, no te dejes confundir: estamos de paso. Tu 'Embajada' no es una edificación suntuosa -pero fría- como la de las embajadas de aquí, tu embajada sos tu mismo/a, hecho/a a semejanza de Dios. Tu embajada es templo del Espíritu Santo.
Como embajadora -en los momentos importantes- canto nuestro himno: 'Cuan Grande es Él', te lo recomiendo, me ayuda a no sentirme lejos de casa, apesar de que todavía nos toca ser extranjeros.
¡ A trabajar ! unos se van a disfrutar de la patria, otros aún estamos aquí porque aún no nos han llamado, y si aún no fuimos llamados tenemos que continuar llevando adelante la Gran CoMisión, el dar a conocer a los ciudadanos de este lugar el Reino de Dios, el evangelio).
Paz y gracia a todos.
La muerte no nos puede vencer.
Hola a todos. Hace poco tiempo comenzamos a frecuentar una nueva congregación (denominación), por lo que estamos aún conociendo nuevos hermanos en la fe.
Cuando estaba por cumplirse nuestro primer mes de asistencia nos llegó la triste noticia de que una hermanita había fallecido en un accidente de tránsito.
A medida que los minutos pasaban la tristeza fue aumentando, la noticia me entristeció muchísimo, a tal punto que no tenía entusiasmo para hacer lo sencillo del día a día.
Salí en el auto, porque debía cumplir con una tarea, y casi tuve un accidente. Tiempo después ya estaba llorando descontroladamente y sentía el corazón como si estuviera siendo apretado fuertemente. Noté cuánto me había afectadado su muerte, pude percibir que su partida me había sorprendido -como a todos- porque ella era ¡una jovencita!, pero también sabía que no era solamente ese el punto, porque había entendido que ella no era cualquier jovencita de la congregación.
A pesar del poco tiempo que hacía que participabamos en esta denominación, me di cuenta lo importante que era para todos esa muchacha. Sabía que el dolor de los hermanos era ¡ indescriptible ! Ella formaba parte del grupo de alabanza por lo que no solamente estaba entre todos en las reuniones y demás actividades, ella estaba allá adelante y cantaba frente a nosotros. Por lo que supe era muy cariñosa y sonreía con facilidad, era de esas personas que si se ausentaba igualmente estaba presente, su ausencia se hacía sentir. Entonces, era MUY comprensible el enorme dolor que todos estaban viviendo.
Pero la pregunta que no quería callar, era ... ¿ por qué me afectó tanto la muerte de alguien que, supuestamente, no llegué a conocer bien ?
Ya vivencié muchísimos fallecimientos de no cristianos y de algunos pocos cristianos que conocí por años, pero ésto me resultaba diferente.
Mi dolor era tan notable que me pregunté ¿ qué me está pasando ? Parecía que el acontecimiento me estaba paralizando.
Oré en varias oportunidades por sus familiares, por los hermanos de la congregación, por sus amistades, en su mayoría ¡jóvenes!
Pero en un momento, durante el día ... llegó el tiempo de orar por mí, porque sabía que estar triste era natural pero no ¡de esa forma!, siendo que no la había llegado a conocer. Y Dios comenzó a consolarme como solamente Él sabe hacerlo, me acunó y me dio paz.
Pero la preguntá volvió ¿ por qué me sacudió tanto, tanto, su partida si no nos conocíamos ? ¿ por su juventud ? ¿ porque era muy amada por todos ? ¿ porque la congregación no es tan, tan, numerosa y todos interactúan mucho ? ¿ por qué me vi reflejada en una jovencita con todos sus sueños, porque yo también tuve su edad un día ? ¿ porque tengo hijos y me coloqué en el lugar de su madre ?, ¿ porque falleció de una forma violenta ? etc, etc.
Sí, pienso que todo eso tuvo que ver con aquel abrumador sentimiento que me envolvió, la noticia no era esperada, ¡fue tan sorpresiva!
Pero hermanos, Dios me mostró que el gran disparador de esa avalancha de sentimientos en mí que - repito- no la conocía, fue el amor ágape de Dios, y que espiritualmente sufrí (sufrimos) una 'mutilación', pues ella formaba parte de un cuerpo, ella era un miembro importante, parte insustituíble de una unidad, era parte del cuerpo de Cristo. Pude notar la realidad de que verdaderamente somos uno.
El que ella hiciera parte, además, del grupo de alabanza -junto a otros valiosos hermanos- para mí fue muy relevante, porque nos 'ayudaban' a entrar en la presencia del Altísimo con sus dulces y maravillosas voces. Y JUNTOS adorabamos al Padre de las Luces en "espíritu y verdad", EN UN MISMO ESPÍRITU.
No la llegué a conocer personalmente, pero ella es parte del pueblo al que yo también pertenezco, y con ella y junto a ella experimentabamos la presencia de nuestro Padre Eterno.
No llegué a conocer su color preferido, sus planes, ni a sus mejores amigos, pero juntas experimentamos la presencia de Dios, escuchábamos su Palabra, juntas orabamos, y nuestros testimonios nos aproximaron.
Por lo que creo que en esta oportunidad -nuevamente- todo coopera para bien de aquellos que aman a Dios, pienso que Dios me ha querido mostrar, en hechos, cuánto nos une Su gran amor, cuan espiritualmente estamos próximos, cuántas cosas hay aún ocultas que Él quiere revelarnos.
Con ésta situación me mostró que somos en efecto un cuerpo, que los lazos invisibles que nos estrechan a los cristianos son muy fuertes e importantes para Él, y cuan unidos un día estaremos en Cielo.
Es tan lindo adorar a Dios, es tan maravillosa Su presencia, que humanamente no puedo dejar de asociar a esta hermana con esos momentos de alabanza.
No puedo recordarla tomando un café conmigo porque eso nunca aconteció, no tengo un recuerdo de haber caminado juntas por una plaza un día pues eso no lo vivimos, no recordaré su cumpleaños (porque verdaderamente no se cuando era el suyo), pero siempre recordaré con quiénes adoramos aquí en la tierra al único Dios que existe.
Somos una misma nación, y todos un día partiremos, pero nos encontraremos nuevamente.
Si continuamos firmes nos reencontraremos, y adoraremos juntos al Padre Celestial por la eternidad.
Sí, es verdad, el enemigo -de cierto modo- quizo desanimarme por completo con este acontecimiento, pero olvidó a quién servimos, y que somos una nación que conoce y confía en las Promesas de su Rey.
Como siempre Dios ha cambiado mi lamento en baile, pues apesar de la ausencia de mi hermana hoy puedo tener gozo, ya que se que un día nos reencontraremos todos y porque ahora se que el amor que nos une a los Hijos de Dios es mayor aún de lo que podamos pensar, imaginar y creer. No olvidemos que se trata del amor del Altísimo.
Glorias a Dios por siempre.
Cuando estaba por cumplirse nuestro primer mes de asistencia nos llegó la triste noticia de que una hermanita había fallecido en un accidente de tránsito.
A medida que los minutos pasaban la tristeza fue aumentando, la noticia me entristeció muchísimo, a tal punto que no tenía entusiasmo para hacer lo sencillo del día a día.
Salí en el auto, porque debía cumplir con una tarea, y casi tuve un accidente. Tiempo después ya estaba llorando descontroladamente y sentía el corazón como si estuviera siendo apretado fuertemente. Noté cuánto me había afectadado su muerte, pude percibir que su partida me había sorprendido -como a todos- porque ella era ¡una jovencita!, pero también sabía que no era solamente ese el punto, porque había entendido que ella no era cualquier jovencita de la congregación.
A pesar del poco tiempo que hacía que participabamos en esta denominación, me di cuenta lo importante que era para todos esa muchacha. Sabía que el dolor de los hermanos era ¡ indescriptible ! Ella formaba parte del grupo de alabanza por lo que no solamente estaba entre todos en las reuniones y demás actividades, ella estaba allá adelante y cantaba frente a nosotros. Por lo que supe era muy cariñosa y sonreía con facilidad, era de esas personas que si se ausentaba igualmente estaba presente, su ausencia se hacía sentir. Entonces, era MUY comprensible el enorme dolor que todos estaban viviendo.
Pero la pregunta que no quería callar, era ... ¿ por qué me afectó tanto la muerte de alguien que, supuestamente, no llegué a conocer bien ?
Ya vivencié muchísimos fallecimientos de no cristianos y de algunos pocos cristianos que conocí por años, pero ésto me resultaba diferente.
Mi dolor era tan notable que me pregunté ¿ qué me está pasando ? Parecía que el acontecimiento me estaba paralizando.
Oré en varias oportunidades por sus familiares, por los hermanos de la congregación, por sus amistades, en su mayoría ¡jóvenes!
Pero en un momento, durante el día ... llegó el tiempo de orar por mí, porque sabía que estar triste era natural pero no ¡de esa forma!, siendo que no la había llegado a conocer. Y Dios comenzó a consolarme como solamente Él sabe hacerlo, me acunó y me dio paz.
Pero la preguntá volvió ¿ por qué me sacudió tanto, tanto, su partida si no nos conocíamos ? ¿ por su juventud ? ¿ porque era muy amada por todos ? ¿ porque la congregación no es tan, tan, numerosa y todos interactúan mucho ? ¿ por qué me vi reflejada en una jovencita con todos sus sueños, porque yo también tuve su edad un día ? ¿ porque tengo hijos y me coloqué en el lugar de su madre ?, ¿ porque falleció de una forma violenta ? etc, etc.
Sí, pienso que todo eso tuvo que ver con aquel abrumador sentimiento que me envolvió, la noticia no era esperada, ¡fue tan sorpresiva!
Pero hermanos, Dios me mostró que el gran disparador de esa avalancha de sentimientos en mí que - repito- no la conocía, fue el amor ágape de Dios, y que espiritualmente sufrí (sufrimos) una 'mutilación', pues ella formaba parte de un cuerpo, ella era un miembro importante, parte insustituíble de una unidad, era parte del cuerpo de Cristo. Pude notar la realidad de que verdaderamente somos uno.
El que ella hiciera parte, además, del grupo de alabanza -junto a otros valiosos hermanos- para mí fue muy relevante, porque nos 'ayudaban' a entrar en la presencia del Altísimo con sus dulces y maravillosas voces. Y JUNTOS adorabamos al Padre de las Luces en "espíritu y verdad", EN UN MISMO ESPÍRITU.
No la llegué a conocer personalmente, pero ella es parte del pueblo al que yo también pertenezco, y con ella y junto a ella experimentabamos la presencia de nuestro Padre Eterno.
No llegué a conocer su color preferido, sus planes, ni a sus mejores amigos, pero juntas experimentamos la presencia de Dios, escuchábamos su Palabra, juntas orabamos, y nuestros testimonios nos aproximaron.
Por lo que creo que en esta oportunidad -nuevamente- todo coopera para bien de aquellos que aman a Dios, pienso que Dios me ha querido mostrar, en hechos, cuánto nos une Su gran amor, cuan espiritualmente estamos próximos, cuántas cosas hay aún ocultas que Él quiere revelarnos.
Con ésta situación me mostró que somos en efecto un cuerpo, que los lazos invisibles que nos estrechan a los cristianos son muy fuertes e importantes para Él, y cuan unidos un día estaremos en Cielo.
Es tan lindo adorar a Dios, es tan maravillosa Su presencia, que humanamente no puedo dejar de asociar a esta hermana con esos momentos de alabanza.
No puedo recordarla tomando un café conmigo porque eso nunca aconteció, no tengo un recuerdo de haber caminado juntas por una plaza un día pues eso no lo vivimos, no recordaré su cumpleaños (porque verdaderamente no se cuando era el suyo), pero siempre recordaré con quiénes adoramos aquí en la tierra al único Dios que existe.
Somos una misma nación, y todos un día partiremos, pero nos encontraremos nuevamente.
Si continuamos firmes nos reencontraremos, y adoraremos juntos al Padre Celestial por la eternidad.
Sí, es verdad, el enemigo -de cierto modo- quizo desanimarme por completo con este acontecimiento, pero olvidó a quién servimos, y que somos una nación que conoce y confía en las Promesas de su Rey.
Como siempre Dios ha cambiado mi lamento en baile, pues apesar de la ausencia de mi hermana hoy puedo tener gozo, ya que se que un día nos reencontraremos todos y porque ahora se que el amor que nos une a los Hijos de Dios es mayor aún de lo que podamos pensar, imaginar y creer. No olvidemos que se trata del amor del Altísimo.
Glorias a Dios por siempre.
jueves, 21 de febrero de 2013
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